viernes, 23 de diciembre de 2016

¿Entrenamientos en ayunas?

Muchas veces nos preguntamos cual es la mejor opción para tener mejores resultados para nuestro objetivo. Sin duda hay que tener conocimientos elevados o acudir a los consejos de personas cualificadas las cuáles te van a ofrecer la mejor información y el mejor hábito de entrenamiento correspondiente a tu estado físico y mental. Sobre todo para poder diferenciar qué es lo correcto para evitar lesiones y qué no debemos de hacer para no conllevar riesgos inoportunos.
Siempre tenemos que tener en cuenta que si queremos conseguir grandes resultados conllevará un periodo de tiempo largo, muy costoso, pero que con el paso de los días y la buena realización de los entrenamientos iremos viendo los resultados positivos que vamos cosechando. Sobre todo debemos de empezar desde cero para poder conseguir escalar nuestras barreras e ir subiendo la escala numérica de menos a más hasta conseguir estar en una posición que nos de facilidad para poder realizar ejercicios con mayor intensidad y constancia.
Por ello, este artículo lo quiero dedicar para aquellas personas que deciden entrenar en ayunas y no saben cuáles son sus ventajas y desventajas.


·         Tras doce horas de ayuno, el entrenamiento a baja intensidad generaba una mayor oxidación de lípidos, sobre todo, en los atletas, pero cuando la intensidad se incrementaba, el entrenamiento no utilizaba más grasas como fuente de energía, independientemente del estado nutricional.
·         De igual forma el entrenamiento a alta intensidad no resulta muy diferente en ayunas o habiendo realizado una comida previa, y la oxidación de lípidos fue similar en ambos casos. Dado que generalmente se entrena a intensidades elevadas, el entrenamiento en ayuno en este sentido no serviría para incrementar la quema de grasas.
·         Por el contrario, una investigación más reciente que se realizó con individuos que llevaban una dieta hipercalórica, muestra que el entrenamiento en ayuno permite mantener el peso y mejora la tolerancia a la glucosa así como la sensibilidad a la insulina, mientras que la ingesta de carbohidratos antes o durante el ejercicio, ingiriendo las mismas calorías que quienes ejercitaban en ayuno, no produce igual efecto.
Concluyendo si bien el entrenamiento en ayunas puede generar algunos beneficios metabólicos por sobre el ejercicio después de haber realizado una comida, si la intensidad del entrenamiento es elevada, el ayuno no produce mayores ventajas ni fomenta la oxidación de lípidos por sobre el consumo de hidratos como fuente de energía.

Entonces, el entrenamiento en ayunas puede ser recomendable si buscamos cambios metabólicos importantes y estamos entrenados, de lo contrario, no resultaría más eficiente para quemar grasas si nos ejercitamos por ejemplo, corriendo, momento en el cual la intensidad es de moderada a alta y el cociente respiratorio indicativo del sustrato que se usa para obtener energía, ha resultado similar en diferentes investigaciones.

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